Kathrin, quien creció en la costa norte de Alemania, decidió conocer el mundo antes de sus estudios.

Así que primero se atrevió a viajar por Europa, empezando por Irlanda, donde trabajó en un centro ecuestre en el Curragh. Apenas llegando a su casa en Alemania, decidió hacer nuevamente sus maletas y viajar a Centroamérica. Durante todo este tiempo, vivió y viajó de México a Panamá, donde realizó tareas de voluntariado, participando en programas de alfabetización, reconstruyendo una aldea en Nicaragua y rescatando tortugas en la playa de Costa Rica.

Durante su licenciatura en Antropología Cultural y Social en Viena (según Kathrin, la ciudad estudiantil más bella del mundo), ganó experiencia en una gran agencia de catering y fue directora de restaurante en la Fórmula 1 en Japón y Dubai, así como en la EURO 2012 en Kiev y en la semifinal de la Liga de Campeones de 2013 en Londres.

Después de terminar su licenciatura, Kathrin se mudó de nuevo al extranjero y pasó un año viajando por Sudamérica con su mochila. Vivió un tiempo con una familia colombiana, y desde allí hizo una gira en barco por las Islas Galápagos, celebró el carnaval en Río de Janeiro, bajó en bicicleta por la carretera de la Muerte en Bolivia y atravesó la selva de la gran ciudad de Buenos Aires.

Mientras se recuperaba de las numerosas picaduras de mosquitos del Amazonas, fue aceptada en el doble programa de maestría “Peace and Conflict Studies” en la Universidad de Kent y en la Universidad Philipps de Marburgo. Durante dos intensos años se dedicó a estudiar los conflictos internacionales, las negociaciones de mediación interactiva y la historia política mundial.

Después de sus estudios se trasladó a Bruselas, donde adquirió su primera experiencia profesional en el ámbito de la política de desarrollo y donde ganó una variedad de nuevas perspectivas, tanto culturales, personales como profesionales.

Como Bruselas simplemente no era muy de su gusto y ya iba siendo hora de establecerse, decidió venir a Madrid. Para Kathrin, Madrid es la ciudad Europea que contiene todo lo que ella más extraña de su época viajera.

Kathrin encuentra fascinante el mundo de las marcas y se alegra mucho con los resultados positivos de las negociaciones y disputas entre los titulares de las marcas.

En Balder, trabaja para el equipo de América Latina, que para ella es la combinación perfecta de internacionalidad y diversidad.