Latin America

¿Sigue siendo Brasil un buen lugar para invertir?

Posted on 22/02/2016 by balder

Brazil

LA RESPUESTA ES SÍ. Desde hace muchos años, pensamos en Brasil únicamente como un lugar idílico, un paraíso tropical para escaparse. De hecho, durante mucho tiempo, Brasil solía ser conocido como el país del café, del carnaval y, por supuesto, del fútbol. Mientras tanto, las cosas han cambiado. Brasil ya no es el país de café, ni del carnaval, ni del fútbol. Hoy en día, Colombia es uno de los productores de café más importantes, desfiles de carnaval se llevan a cabo en muchos otros países ¡e incluso Alemania ha logrado ganar el Mundial de Fútbol en Brasil! Sin dejar de mencionar que Brasil ya no es este lugar tranquilo e idílico de antaño –con serios problemas de contaminación del medio ambiente, drogas, corrupción y una alta tasa de criminalidad-, las instituciones del país se han vuelto más estrictas que nunca, investigando, procesando y condenando a políticos y malhechores, por aceptar sobornos y enriquecerse injustamente. Esta concepción de la justicia, que castiga con eficacia a cualquier persona que viole la ley, sin importar su posición, era impensable en una sociedad bien estratificada y jerárquica como Brasil solía ser, desde que se convirtió en una nación independiente en el año 1822. A pesar de todos estos problemas, Brasil es un más que un país: es un continente por sí mismo, un lugar de contrastes de todo tipo, en el que además del portugués, se hablan más de 200 idiomas nativos -así como dialectos alemanes e italianos en pequeñas comunidades-.

Al ser una de las mayores economías del mundo, Brasil exporta sus productos a todos los continentes. En este contexto, vale la pena de mencionar que Alemania es uno de los principales socios comerciales de Brasil, siendo representada por más de 1.200 pequeñas, medianas y grandes empresas, que en la actualidad emplean a más de 250.000 personas en todo el país y representan inversiones por más de 20 mil millones de dólares. De hecho, las empresas alemanas representan aproximadamente el 10% del producto interno bruto de Brasil. No es casualidad que la Canciller Merkel, el ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, y varios otros políticos alemanes de alto rango realizaran una visita a Brasil en 2015. Se trató de la primera reunión bilateral “consulta gubernamental” entre las potencias económicas de Europa y Suramérica sobre el cambio climático y la seguridad en Internet.

Además de ofrecer instituciones sólidas, Brasil posee una legislación específica en materia de Propiedad Intelectual, así como y juzgados y jueces especializados en propiedad industrial e intelectual, que garantizan la protección de los derechos de propiedad industrial e intelectual de sus inversores.

A pesar del enorme retraso existente, la Oficina de Patentes y Marcas de Brasil (INPI) está haciendo todos los esfuerzos posibles al objeto de estimular la presentación de nuevas solicitudes de patentes. Y poco a poco, el INPI está cada vez más alineado con otras instituciones internacionales de Propiedad Industrial, como la OAMI. En efecto, es oportuno mencionar que mediante la publicación de reglamentos internos, el INPI empezó a acelerar el examen de las solicitudes de diseño desde diciembre de 2015, por ejemplo. Estas nuevas regulaciones tienen el propósito último de fomentar que los titulares de derechos de Propiedad industrial busquen la protección de sus activos y creaciones.

De hecho, con una población de más de 200 millones los consumidores -y debido a la flagrante globalización en los últimos 20 años-, el mercado brasileño se ha convertido en uno de los más atractivos del mundo. Hay consumidores de todos los niveles, para todo tipo de productos – de alimentos y medicinas, a los coches y productos de lujo. La industria farmacéutica ha florecido allí también.

A propósito, desde que Brasil entró en recesión en 2015, el euro se ha revalorizado más que nunca, convirtiendo al país en un destino atractivo y económico para los visitantes de Europa, lo cual no era el caso hace algunos años. Además, la devaluación del real brasileño ha abierto nuevas oportunidades para los inversores para mover el dinero en el país. De hecho, el escenario actual es muy favorable, teniendo en cuenta que un visado con permiso de trabajo se concede a quien que presenta un plan de inversión a partir de R $ 500.000,00 (aproximadamente 105.000,00 €).

Por último, para estar en línea con los países más importantes del mundo, el 2 de diciembre de 2015, Brasil depositó el instrumento de adhesión al Convenio de La Haya, de 5 de octubre de 1961, el cuál suprime el requisito de legalización de documentos públicos extranjeros. Por lo tanto, al 14 de agosto de 2016, Brasil pertenecerá al grupo de los 111 países contratantes de la mencionada Convención.

Dicho esto, Brasil es y seguirá siendo una nación sólida, con instituciones sólidas, siendo una de las 10 economías más importantes del planeta. Solos esto debería ser una razón para no abstenerse de mantener la inversión y el lanzamiento de nuevos proyectos en ese país.

Y en cuanto a la cuestión del título de este artículo, la respuesta es SÍ. ¡Brasil es un país donde vale la pena invertir y proteger los derechos propiedad intelectual!