Abogada
Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales
Agente Oficial de la Propiedad Industrial
Agente Europeo de Marcas
Traductora e Intérprete Jurada de Alemán e Inglés

A tono con el entorno multinacional de BALDER, Patricia proviene de un entorno mitad alemán, mitad español, nacida en Madrid, de padre alemán y madre española. Curiosamente, las personas que les conocían bien llegaban a la conclusión de que su madre tenía un carácter más alemán, mientras que el español debía ser su padre…

Patricia fue educada en un ambiente alemán en Madrid, asistiendo al Colegio Alemán de Madrid, pasando después por la Universidad ICADE, donde estudió Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales. Posteriormente se mudó a Hamburgo, Alemania, para trabajar en un despacho de abogados durante un período de dos años.

Allí formó parte del departamento de Marcas, donde se familiarizó con la práctica alemana, ante tribunales y ante la Oficina de Marcas. Empezó dedicándose a la documentación, con la búsqueda de jurisprudencia, y progresó hasta acabar redactando sus propios informes y escritos.

Patricia considera esta experiencia, aunque fuera ya hace más de 20 años, como vital en su carrera. La misma le llevó no sólo a decidir que la Propiedad Industrial e Intelectual era el campo del Derecho que más le interesaba, sino que también le ayudó a entender qué esperan los clientes alemanes de sus abogados y de los Tribunales. Es por ello por lo que hoy en día sabe qué cuestiones concretas debe tratar con sus clientes alemanes a la hora de defender sus derechos en España y cuáles tratar con sus clientes españoles, cuando éstos van a litigar a Alemania. Muchas de esas cuestiones pueden ser obvias para un abogado del país que, no siendo consciente de que quizás para un colega extranjero dicha cuestión no resulta tan obvia -sino más bien sorprendente-, deje la misma sin explicar, lo cual puede llevar a algunos clientes a sentirse frustrados.

El tiempo ha pasado y Patricia rara vez ve a los colegas con los que trabajó en su primer trabajo como abogada, pero todavía se siente orgullosa cuando dicho despacho alemán, hoy en día uno de los más importantes despachos de Propiedad Industrial en Europa, recibe algún premio o reconocimiento.

Al regresar de Alemania, se unió a uno despacho español de Propiedad Industrial, uno de los tres primeros en el sector, si no el más importante, y se especializó en litigios. Empezó, lógicamente, como el abogado más junior del departamento de Asesoría, pero pronto se la consideró un importante miembro del mismo, y acabó incluso dirigiéndolo cuando el anterior director del departamento fue promocionado y se convirtió en el director general de la firma.

Patricia trabajó allí hasta que cofundó BALDER en 2012.

Como abogada experta en litigios, Patricia ha observado el increíble desarrollo de los tribunales españoles, que han pasado, en sólo cinco años, de ni siquiera entender lo que es una patente -recuerda tener que explicar hace tiempo a un juez qué tipo de derechos confiere una patente-, a encontrarse al mismo nivel o al menos a un nivel similar que el resto de tribunales en Europa. Su primera vista oral en el Tribunal de Primera Instancia en Luxemburgo fue toda una experiencia, que fue seguida de casi una hora ¡intentando calmar su estómago! Le encantaría poder decir que ya se ha acostumbrado a Luxemburgo, después de haber pasado bastantes vistas orales, al hacerse cargo de todos los casos en inglés y alemán de su antiguo despacho y seguir en el actual. Sin embargo, estos tribunales de Luxemburgo siguen tirando de sus nervios, incluso después de todos estos años y vistas orales. Bueno, dicen que liberar adrenalina es la clave para el éxito…

Ello nos lleva a otra de las características de Patricia: adora las patentes. Se dice que a ningún abogado le gustan las patentes, que pueden ser documentos jurídicos, pero sólo expertos con formación técnica son capaces de entenderlos. Sin embargo, entender la tecnología detrás de una patente, sea sobre aire acondicionado, antenas o un producto farmacéutico, le resulta extremadamente interesante. Esto probablemente tenga que ver con sus excursiones en el colegio favoritas: las visitas a fábricas.

A día de hoy, a Patricia le sigue gustando organizar ese tipo de visitas, usando a su hijo como excusa. Cuando no está trabajando, Patricia pasa su tiempo con su hijo Daniel descansando (poco, tienen mucha energía los hijos…), montando en bici o haciendo senderismo, yendo al cine o, cuando es posible, viajando. A veces, aunque es más un hobby de Daniel que de Patricia, también yendo de acampada el fin de semana… Práctica ésta de la acampada que Patricia sin duda preferiría evitar.