Licenciado en Química
Agente de Patentes Europeas

Después de obtener la licenciatura en Química por la Universidad Autónoma de Madrid, y de haber trabajado en el campo de la Orgánica en la Síntesis de Macrociclos en la Florida State University en EE.UU. (4 publicaciones), el primer trabajo de Miguel, tras una breve etapa de formación, se desarrolló en la consultaría de negocio. Aunque este trabajo resultaba interesante, no aprovechaba los conocimientos técnicos acumulados durante sus años de estudio. Cuando Miguel vio su oportunidad de saltar al sector IP, no lo dudó. Corría el año 2004.

Comenzó su carrera en una multinacional de Propiedad Intelectual con un foco específico en América Latina, y después de año y medio dio el salto a una joven y exitosa firma, considerada en su tiempo como el referente Español en los campos de la química y la biotecnología. Fue ahí donde Miguel obtuvo sus galones como Agente de Patentes Europeas, y tras varios años de trabajo duro y numerosos éxitos, la posición como socio asomaba en el horizonte.

Sin embargo, durante sus años en EE.UU., Miguel había comprobado de primera mano como un grupo de emprendedores explotaba con éxito sus conocimientos y patentes en el campo de química para producir productos innovadores que marcan la diferencia. ¡Y además se habían labrado un futuro! Miguel nunca olvidó esta experiencia, y comentando con un cliente unas prometedoras patentes, vio su oportunidad. Abandonó la seguridad de su posición para lanzarse a una joven compañía, QuosPharma.

Pese al duro trabajo y el esfuerzo, los tiempos no eran propicios. Miguel y sus compañeros de viaje se encontraron tratando de mantener el proyecto a flote en las tormentosas aguas de la peor crisis en décadas. La situación en Europa era mala, en España, terrible, con compañías a su alrededor desapareciendo a diario. No era fácil para una pequeña startup convencer a inversores igualmente golpeados por la crisis. Todo esfuerzo resultó inútil.

Miguel redobló pues sus esfuerzos en el campo de la consultoría IP, que nunca había abandonado y compaginaba con su actividad como emprendedor. En poco tiempo se estableció como Agente de Patentes Europeas, trabajando como consultor “in-house” para una gran compañía petroquímica y como freelance para pequeñas startups y PYMES. Toda su experiencia como emprendedor y consultor le ha sido extremadamente útil a la hora de entender las necesidades de sus clientes y las sinergias entre la IP y el negocio en el que se desarrollan. En esta intensa época Miguel fue madurando poco a poco la visión de que sus capacidades serían de mayor utilidad en una firma de consultoría IP.

Al mismo tiempo, sus antiguos colegas de la primera firma de IP habían fundado BALDER, y cuando llegó el momento de buscar entre los mejores para reforzar el área de patentes químicas, no hubo ninguna duda sobre el candidato ideal. Miguel era uno de los Agentes de Patentes Europeas más reconocidos, trabajador, ambicioso y con experiencia tanto en consultoras de IP, como en empresas de base innovadora. La presencia de Miguel en nuestro equipo es una de las razones por la que nuestros exigentes clientes eligen BALDER como proveedor de servicios IP.