Abogado

Después de terminar brillantemente su carrera de Derecho en el Colegio Universitario Domingo de Soto (perteneciente a la Universidad Complutense) en su ciudad natal, Segovia (una preciosa ciudad histórica a sólo 90 km. de Madrid) consideró que sería bueno para el cuerpo de jueces contar entre sus filas con personas como él.

Para ello se preparó las oposiciones a juez durante varios años pero se dio cuenta que el cuerpo de jueces no participaba, lamentablemente, de su misma opinión.

Jamás consideró, sin embargo, que los duros años de opositor fueran dados por perdidos sino que, antes al contrario, le permitieron adquirir un conocimiento más amplio y profundo del Derecho en todas las materias jurídicas que le es muy útil en su vida profesional.

Esta se inició en el año 1992 con su entrada en una, ya entonces, de las tres más importantes agencias de propiedad industrial de España.

Su labor en ella se ha desarrollado fundamentalmente en el área contencioso-administrativa (con intervención ante tribunales españoles y comunitarios) y en el ámbito puramente administrativo, tanto en materia de marcas como de patentes.

Entre los asuntos más importantes en los que ha intervenido y “me han dado la oportunidad de haber aprendido más en el aspecto práctico del derecho” se encuentran el conflicto sobre la marca NIKE en España, en su vertiente contenciosa, y la batalla dada por los laboratorios farmacéuticos innovadores hasta que el Tribunal Supremo reconoció finalmente, por aplicación del ADPIC, la extensión de la protección a las reivindicaciones de producto de las patentes europeas validadas en España como patentes de procedimiento.

A nivel administrativo también ha cosechado muchos éxitos en un ámbito legal “espinoso” y afortunadamente poco conocido: la solución de asuntos en los que se había producido la pérdida de derechos por la vía del llamado “restablecimiento de derechos” (“restitutio in integrum”), hasta el punto de convertirse en un especialista en la materia.

No en vano, entre sus compañeros recibió el cariñoso apelativo de “Mr. Brown” ya que le eran encomendados la mayoría de los asuntos que a priori eran difíciles de salvar ante la EPO, OMPI y OEPM.

Tras 20 años de experiencia en la anterior agencia, inicia una nueva etapa profesional en BALDER que espera que dure al menos otros 20 años para hacer lo que siempre le ha gustado hacer: trabajar en defensa de sus clientes.

Como buen segoviano, está enamorado de su ciudad y de los alrededores (que conoce perfectamente y cuyas rutas secretas está dispuesto a compartir con las personas a las que, como a él, les apasione tanto el arte como la naturaleza), aunque al mismo tiempo también se confiesa “urbanita” al reconocer que también disfruta de la ciudad de Madrid y, sobre todo, de sus restaurantes.

Todas las manifestaciones artísticas le interesan, pero sus aspiraciones culturales han quedado temporalmente suspendidas al ser sustituidas por actividades de carácter más infantil, ya que le entusiasma dedicar todo el tiempo que no dedica a la empresa a su hija que ¿cómo no? le tiene enamorado.