Ingeniero (M. Sc. Electrical Engineering)
Agente de Patentes Europeas 

Tras un paso por la industria automovilística realizando tareas algo más manuales, Magnus se graduó en la Chalmer’s University of Technology de Gotemburgo (Suecia) y comenzó a trabajar como examinador de patentes en la Oficina Sueca de Patentes en Estocolmo, donde estuvo desde 1991 hasta 1994 (incluyendo un corto período en el Tribunal sueco de Recursos sobre Patentes).

En 1994 se mudó a Madrid, donde ha vivido desde entonces, y comenzó a trabajar en el sector privado. Antes de fundar BALDER en 2012, Magnus trabajó para cuatro de los más importantes despachos españoles de Propiedad Industrial, en uno de los cuales dirigió el Departamento de Patentes en el Extranjero. En todos sus cargos previos, Magnus se ocupó principalmente de tramitar solicitudes de patente en el extranjero, con especial hincapié en la Oficina Europea de Patentes (EPO). También estuvo involucrado en distintos programas de tramitación centralizada de patentes en Latinoamérica.

Magnus fue uno de los primeros profesionales en España en convertirse en Agente de Patentes Europeas, aprobando el European Qualifying Examination (EQE), lo cual, unido a los idiomas que domina (sus idiomas de trabajo son sólo el inglés, el español y el sueco, pero también entiende el alemán y el francés, los otros dos idiomas oficiales de la EPO), le ha permitido convertirse en uno de los profesionales favoritos para empresas españolas conscientes de la importancia de la Propiedad Industrial, en el sector electro-mecánico.

Y no sólo para aquellas empresas que desean obtener patentes de calidad, sino también para las que desean ver revocadas las patentes de sus competidores. Desde muy pronto, Magnus empezó a ocuparse de oposiciones ante la EPO y sus Cámaras de Recurso, desde muy pronto, y a día de hoy goza de una experiencia sin parangón en España.

Magnus se ocupa de una gran variedad de tecnologías en el campo electro-mecánico, incluyendo energías renovables, maquinaria industrial y componentes de automóviles.

Además de su trabajo de redacción y tramitación de solicitudes de patentes y oposiciones, Magnus se ve frecuentemente involucrado en litigios, en los que asesora a clientes y actúa como perito ante los tribunales, proporcionando su opinión sobre cuestiones como infracción y validez. Magnus también ha obtenido un diploma de la Universidad de Estrasburgo, completando con éxito el curso del CEIPI (Centre d’Études Internationales de la Propriété Intellectuelle) en litigación de patentes en Europa.

Magnus también participa activamente en la formación de las próximas generaciones de Agentes de Patentes Europeas. Ha sido coautor del capítulo español del libroPatent Claim Interpretation (Thomson/West; ediciones 2008-2011).

Cuando no trabaja, a Magnus le gusta hacer trekking, pasear a sus perros, hacer pesas en el gimnasio, bailar tango, cocinar y comer (una buena razón para vivir en Madrid), los buenos vinos, y tomar algún que otro gin-tonic (otra buena razón para vivir en Madrid). Magnus recomienda poner media rodaja de pomelo rojo o rosa en el fondo del vaso, opcionalmente añadir un poquito de azúcar, aplastarlo todo, llenar el vaso con hielo, añadir 10 cl. de ginebra Xoriguer® y mezclarla con 20 cl. de tónica Fever-Tree®. Y añadir otra media rodaja de pomelo. ¡Magnus espera que disfrute de este consejo gratuito de BALDER!

Magnus dice:

Recuerdo que cuando trabajaba en Suecia, el Principio de Peter (http://en.wikipedia.org/wiki/Peter_Principle) era ampliamente conocido. Según este principio, si no tienes cuidado con tu empresa, la gente tenderá a ascender hasta que alcance su nivel de incompetencia; o lo que podría ser peor: ¡dedicará todos sus esfuerzos a alcanzar su nivel de incompetencia! En las primeras compañías para las que trabajé en España, pronto me di cuenta de que básicamente había dos formas de ganar más dinero: pertenecer a la familia correcta (preferiblemente, la familia del dueño), o alcanzar un puesto de jefe. Tras descartar la primera opción, logré ser jefe, sólo para darme cuenta de que había alcanzado mi nivel de incompetencia: la compañía había perdido un razonablemente buen agente de patentes y había conseguido un director de departamento un tanto mediocre.

Y éste no es sólo mi problema personal. Tal como yo lo veo, la mayor parte de los despachos españoles especializados en Propiedad Industrial no suele ofrecer condiciones atractivas a los buenos profesionales, a no ser que se conviertan en jefes. Así, los profesionales ambiciosos con talento generalmente suelen luchar para convertirse en jefes. Lo cual, como el Dr. Peter advirtió hace décadas, puede no ser muy bueno para la organización.

Así, cuando comenzamos a dibujar el proyecto BALDER, quise asegurarme de resolver este problema. En BALDER, cualquier profesional que trabaje duro y contribuya de verdad al negocio, sabe que no hay límites: sabe que en un plazo razonable de tiempo puede convertirse no sólo en socio, sino en un socio con voz y voto, y con la misma participación en beneficios que los socios fundadores. Y esto ¡haciendo sólo aquello para lo que es bueno! Profesionales brillantes harán un trabajo brillante y serán coordinados por jefes brillantes. Creo que ésta es la clave de nuestro éxito: gente con talento y motivada, organizada para obtener resultados óptimos.”