Ingeniero Industrial (Especialidad en ingeniería electrónica)
Agente de Patentes Europeas
Agente oficial de la Propiedad Industrial

Tras graduarse en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Bilbao, y tras realizar un posgrado en automoción y electrónica industrial. Jesús trabajó durante un año como ingeniero informático en Milán, Italia, y posteriormente, de vuelta en Bilbao, como ingeniero de proyecto en el campo de la automoción. En 1993 Jesús comenzó a trabajar en Propiedad Industrial, al unirse a la oficina de Bilbao de un despacho de Propiedad Industrial que durante las dos siguientes décadas se convirtió en quizás el más importante despacho español, al menos si uno considera la producción de patentes por parte de clientes locales; y una parte sustancial de dichas patentes procedió de dicha oficina de Bilbao. Jesús hizo un gran trabajo y se convirtió en socio del despacho, donde estuvo casi 19 años, hasta unirse al proyecto BALDER.

Jesús dirige la primera oficina de BALDER fuera de Madrid. Y para aquéllos que no sean españoles, puede resultar sorprendente que dicha oficina esté localizada en Bilbao (o Bilbo, como se dice en Euskera, el idioma vasco) y no en Barcelona, que es la segunda ciudad española en tamaño y población. Para muchos extranjeros, el País Vasco puede sonar algo exótico. La gente tiende a pensar que es una especie de lugar remoto poblado por gente orgullosa y rural (por no decir rústica). Un poco como en el mundo de Astérix.

Si bien es cierto que los vascos, al igual que Astérix y sus valientes galos, están orgullosos de sus tradiciones y su gastronomía (algunos de los mejores filetes del mundo se sirven en restaurantes vascos, y sólo los vascos pueden competir con los Portugueses en el noble arte de preparar bacalao), el País Vasco es uno de las más importantes áreas industriales de España. A pesar de que gran parte de la tradicional industria pesada tuvo que cerrar durante las últimas décadas del siglo pasado, una nueva clase de empresas modernas e innovadoras floreció entre las verdes montañas y el País Vasco, junto con Cataluña, son hoy en día los lugares de España en los que más innovación tiene lugar en España.

Mientras que en Cataluña las industrias farmacéuticas pueden ser las dominantes (al menos en lo que a Propiedad Industrial se refiere), en el País Vasco se puede ver mucha innovación en los campos electrónico y mecánico. Muchas pymes desarrollan y producen productos de alta tecnología y compiten exitosamente con otras compañías extranjeras. Parte de este éxito no sería posible sin prestar atención a la cartera de patentes. O a las carteras de patentes: no sólo sus propias carteras, sino también la de sus competidores. Conseguir patentes valiosas y conseguir revocar las patentes de los competidores cuando sea necesario es parte de estas historias de éxito. En el País Vasco también puede encontrarse los que quizás son los más exitosos centros privados de investigación aplicada, que también dan gran importancia a tener los resultados de sus proyectos de I+D adecuadamente protegidos.

Y cuando la Propiedad Industrial es esencial para tu éxito, uno normalmente quiere asegurarse de tener a la gente adecuada trabajando para ti. Es por eso que muchas de estas compañías y centros de investigación, en el pasado, eligieron a Jesús y a su equipo para crear y defender sus derechos de Propiedad Industrial. Confiamos en que continúen haciéndolo en el futuro.

Jesús se dedica plenamente a sus clientes, pero también tiene algo de tiempo libre, que dedica a su hijo y a deportes no muy viriles como el golf y el tenis, en lugar de tomar parte en partidos de pelota vasca, o en competiciones de aizkolaritza (cortar troncos de madera con hachas) o de harrijasotzaileak (levantar piedras), deportes vascos reservados para “hombres de verdad”. Le encanta además ir a conciertos (sus gustos musicales son un tanto “eclécticos”, pues van desde ópera a AC/DC) y, cuando el tiempo lo permite (lo cual no sucede todos los días), disfruta yendo a la playa para hacer surf.

Jesús dice:

Muchos de mis clientes son pymes que compiten no obstante con algunas de las corporaciones más grades del mundo. Y cuando juegas con los mayores, con aquellos que tienen mucho más dinero que tú para invertir en Propiedad Industrial, tienes que asegurarte de que inviertes tu dinero eficientemente. En Propiedad Industrial, esto significa que tienes que contar con los agentes adecuados. Mis clientes no trabajan conmigo por mi cara bonita o porque juguemos al golf juntos: trabajan conmigo y con mi equipo porque les hemos demostrado que podemos estar a la altura de las expectativas. A lo largo de los años, algunos de mis clientes se han convertido en amigos íntimos.

Mis clientes son exigentes. En realidad, lo mejor que he podido hacer es convertirlos en exigentes, enseñándoles todo lo que sé sobre Propiedad Industrial, contándoles que deben asegurarse de recibir la calidad que merecen. Esto significa que tienen altas expectativas, que sólo puedo satisfacer si tengo un equipo que puede proporcionar lo que mis clientes esperan: trabajo de calidad.

En mi antiguo despacho, formaban parte de mi equipo algunos de los mejores expertos en patentes que uno puede encontrar en España, repartidos entre Bilbao, Madrid y Valencia. Sin embargo, para mantener a ese equipo y hacerlo incluso más fuerte, necesitaba ser capaz de ofrecer algo más que un sueldo decente. Tenía la sensación de que la única forma de evitar la desintegración del equipo era ofrecer a sus miembros pasar a formar parte de la sociedad.

Es por ello que estoy ahora en BALDER: porque BALDER tiene un plan de carrera único en España, que me permite tener un equipo único y continuar sirviendo a mis clientes como ellos exigen y se merecen. Estoy orgulloso de esto, y de seguir así contribuyendo al éxito de la industria vasca”.