Licenciada en Ciencias Químicas
MBA
Agente de Patentes Europeas

En consonancia con el ambiente multinacional de BALDER, Helga creció en un entorno multinacional, en su caso, mitad alemán, mitad español; nacida en Madrid, con un padre español y una madre alemana, el alemán fue su primera lengua, y de hecho en el parque al principio ningún niño la entendía, ya que hablaba “raro”, pero pronto se hizo también con el idioma de su país natal.

Se formó en el Colegio Alemán de Madrid, obteniendo tanto el “Abitur” como la Selectividad con notas destacables, y allí descubrió su pasión por las ciencias, especialmente la Química y Biología. Ello la llevó a estudiar Ciencias Químicas en la Universidad Autónoma de Madrid, pero al acabar la carrera, echaba en falta una visión empresarial, por lo que cursó durante un año un MBA, con especialidad en empresas industriales, en la Escuela de Organización Industrial. En este MBA es donde tuvo su primer contacto con la Propiedad Industrial, lo que desembocó en que entrara, en el año 2000, como becaria de prácticas en uno de los despachos de Propiedad Industrial más importantes de España; rápidamente dicho despacho reconoció la valía de Helga, y le ofreció un contrato indefinido mucho antes de finalizar las prácticas, pasando a ser el técnico de patentes responsable del área química.

Tras 4 años en el despacho, en 2004 le surgió la oportunidad de conocer “el otro lado”: la Industria. No la pudo rechazar. Así se incorporó al Grupo Zeltia, hoy en día denominado Grupo PharmaMar, asumiendo las funciones de Jefe de Propiedad Industrial e Intelectual de una de las filiales del grupo, Neuropharma (posteriormente rebautizada como Noscira), haciéndose cargo de la gestión y engrosamiento de su cartera de patentes, marcas y dominios de internet. En estrecha colaboración con los departamentos de I+D+I y Desarrollo de Negocio, estuvo implicada no solamente en la redacción y tramitación de sus solicitudes de patente, tramitación de marcas y solicitudes de dominios, sino también en procesos internacionales de Due Diligence, en la revisión de contratos de colaboración de toda índole, en el control de publicaciones, en la solicitud de Denominaciones Comunes Internacionales de los fármacos en desarrollo… durante esta época de su vida, corría el año 2007, logró obtener el tan deseado título de Agente de Patentes Europeos, siendo de hecho la primera mujer de Madrid que lo consiguió.

En 2012 Helga apostó por un nuevo proyecto y entró a formar parte del pequeño y selecto elenco que conduciría a la implantación en España de uno de los despachos de Propiedad Industrial más importantes de Alemania a través de una filial. Allí, aparte de desempeñar labores habituales de un Agente de Patentes Europeas, se tuvo que implicar en muchos de los trámites necesarios para iniciar una empresa, desde buscar local donde desempeñar la actividad, hasta seleccionar, formar y entrenar el personal de apoyo. La empresa comenzó a crecer, y así su nivel de actividad, el cual empezó a ser frenético; lo cual finalmente la llevó a apearse del tren en 2014, una vez debidamente encarrilado, ya que le era imposible compaginar su vida familiar (con 2 hijos menores de 4 años, por aquel entonces) con la vida laboral.

Después de un tiempo trabajando como freelance, en 2017 Helga decidió reincorporarse de lleno al mundo de las Agencias de Propiedad Industrial, de la mano de BALDER. Con un sentimiento de “volver a casa”, Helga no pudo resistir la tentación de incorporarse a un equipo con el que, en gran parte, ya trabajó en la primera Agencia, donde comenzó su carrera profesional. Helga aporta a BALDER, además de su versatilidad en cuanto a idiomas (con dominio del español, alemán e inglés), su triple visión Agencia/Industria/Consultoría, la cual le resulta de lo más útil en su interacción con los clientes, afrontando los retos propuestos por los clientes con interés, entendimiento y empatía; de hecho aún mantiene amistades resultantes de antiguos clientes, lo que demuestra su buena “química” con los clientes.

En su tiempo libre le gusta pasar todo el tiempo posible con su familia, y disfruta de hobbies tan diversos como la jardinería (incluyendo cosecha propia de tomates), la lectura, la fotografía, el bricolaje o la costura; también le encanta viajar, y cuando puede (a veces resulta difícil con niños pequeños), lo combina con la práctica del buceo.